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Tediósfera

El viajero sedentario

El viajero sedentario

No soy afecto a las películas compasivas: aquellas que muestran a hombres postrados en sus camas en el límite de la vida y la muerte. Los vemos sobresalir con ayuda de la fe, anteponerse a sus problemas y triunfar. Resultado: acabamos un mar de lágrimas, convencidos de no desperdiciar la próxima oportunidad para echar una moneda más en el cochinito del Teletón. ¿Qué ha pasado? Que hemos hecho de quienes padecen alguna enfermedad o discapacidad los héroes contemporáneos, hasta el grado de pensar en ellos como gente buena por naturaleza. De la discriminación hemos transitado a la excepción, que no deja de ser otra forma de discriminación.

Esta semana vi La escafandra y la mariposa, la película francesa dirigida por Julian Schnabel y nominada a cuatro Óscares, que narra la historia verdadera de Jean Dominique Bauby, quien fuera redactor jefe de la revista Elle. Después de un ataque cerebral y unas semanas en coma, el protagonista despierta atrapado en su propio cuerpo, debido a un extraño padecimiento -el “locked-in syndrome”- que sólo le permite mover su ojo y su párpado izquierdos.

La cinta aborda en su mayor parte el punto de vista de Jean Dominique y de lo que alcanza a ver con ese único ojo móvil. ¿Cómo puede contarse la historia de un hombre paralizado, incapaz por principio de comunicarse, pero cuyos pensamientos se van agolpando uno tras otro sin cesar? No les voy a decir cómo, pero el director lo logra. Y lo logra sin ceder lugar a la lástima, pero sí al humor y a un conmovedor humanismo.


Paseo

Lo que menos quiere la película es despertar piedad. Finalmente nos habla de un tipo que se ha acostado con infinidad de mujeres, que tiene una esposa hermosísima y una amante, y que no conforme con ello, está atendido por chicas que parecen caídas todas del cielo. Es ególatra y frívolo, pero también trata de entender su dolorosa circunstancia sin preguntarse “¿por qué a mí?” Lo más alejado de un modelo de virtud, Jean Dominique se parece mucho a nosotros. En ese sentido la cinta gana: el cuerpo del protagonista se vuelve una metáfora de nuestras propias prisiones.

La voz en off que recorre la película (y que representa la mente de Jean Dominique) no puede ser escuchada por quienes lo rodean y va conformando un guión que sólo él y el espectador conocen. De esa manera se retrata la mayor de las soledades, pero también la única forma de honestidad posible (¿cuántas veces hemos recorrido los días sólo con el pensamiento y cuántas veces hemos dicho eso que pensamos?). Asimismo la cámara reproduce la mirada de Bauby para intentar capturar su realidad: aquella que va de los pechos de la terapeuta a las piernas de la esposa, de la cortina que deja pasar la brisa a su propia y deprimente imagen en un cristal, de la libertad del mar -cuando es llevado de paseo- a los corredores claustrofóbicos del hospital. Palabras e imágenes forman un universo personal. Recuerdos y metáforas. La imaginación y la memoria, como dice el propio Jean Dominique. Pero él nunca se muestra diferente o “especial”, es como nosotros, porque sabe que no hay mayor sufrimiento que un enfermero apagando el televisor durante un tiro libre, precisamente porque no puede escucharnos gritarle “¡No lo hagas!”, es el tipo que ríe de los chistes que alguien hace a costa suya, mientras una de sus cuidadoras se indigna y él dice para sí: “Ay, muchacha, no tienes sentido del humor”. También nosotros somos lo que miramos, lo que pensamos, aunque los demás no se den cuenta. También construimos el mundo con los otros, por los otros y a pesar de ellos.

telefono

Una escena memorable: el padre de Bauby le habla por teléfono y le dice: Yo estoy como tú, en un tercer piso, a los ochentaytantos años, incapaz de bajar las escaleras. Encerrado en un cuarto, como tú en tu cuerpo. Esas palabras nos traspasan porque igual se refieren a nosotros: prisioneros de alguna circunstancia –un trabajo, las enfermedades, una ciudad, nuestra propia biografía- intentamos sobrevivir al mundo sin pensar en el encierro. Dominique da la pauta: la libertad también significa imaginación y memoria.

A estas alturas del artículo tendría que decir que La escafandra y la mariposa está basada en un libro, ¿escrito quizás por alguien conmovido por la historia de un hombre paralizado? ¡No! Escrito por el mismo protagonista, quien puede aportar como nadie los alcances de la prisión interior, el viaje sedentario que ha decidido emprender.

ortofonista

Para escribir su libro, Jean Dominique Bauby se vio obligado a dictar letra por letra, después que una ortofonista deletrara el alfabeto y él parpadeara para señalar el signo deseado. Hemos de reconocer que no es un método propicio para autores flojos, como yo, pero demuestra hasta qué punto nada está vedado para nadie. El libro de Bauby termina por ser un itinerario de la inmovilidad, una errancia cuyo único mapa es la imaginación (como leer, dicho sea de paso).

La escafandra y la mariposa, como la buena cinta que es, contiene muchas lecturas. Está la del hombre que lucha contra la circunstancia más adversa (la interpretación más fácil y la que menos me gusta). También podemos entenderla como la necesaria solidaridad de los otros para vivir en el mundo. Habla del amor, del sexo, de la vida fácil y de lo que queda de esa vida cuando somos apenas un fardo con signos vitales (¿Hay algo más? Tiene que haberlo, nos dice Schnabel, además del dolor y la autocompasión). Pero la idea que más me atrae es la de que todos somos un poco como Dominique: seres imperfectos, injustos, vanidosos y superficiales, pero que de igual forma intentamos a toda costa salir de la escafandra. No para ser mejores, que sería el argumento ideal de los libros de superación, sino porque sabemos que algo anima a nuestros cuerpos y necesitamos encontrar exactamente qué es.

Para P... por su amor a las mariposas, por supuesto

poster

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6 comentarios

Eduardo Huchin -

Estimado P: mis razones por las que casi no hablo de películas espero ordenarlas en un próximo artículo. Pero en mis otras respuestas van algunas pistas.
1. No he visto todavía ni "Mar Adentro" ni "I'm not there". Es horrible admitirlo pero a mí las películas y las series me llegan con retraso. Apenas ando por los Monty Python, imagínate.
2. Otra lectura maravillosa de la "Escafandra y la mariposa" es que suponía narrar una biografía mental. Finalmente se trataba de alguien que no podía moverse y narrar su vida también exigía indagar su mente. Eso me pareció excepcional. Pienso que en la misma temática un reto enorme sería narrar la vida de Wodehouse, cuya cabeza produjo más historias de las que fuera posible vivir. Pienso en otro reto: Kant.
Algún genio se debe atrever!!

rodrigo solís -

Maravilloso escrito, Eduardo. Yo sí carezco de imaginación en mis calificativos, como te habrás dado por enterado. Siempre te arrojo ése. Pero es la verdad. No encuentro otro mejor.
Y por cierto, mi querido p tiene razón, deberías escribir más de cine. Todas esas pláticas interminables de café donde hablas de cine deberías trasladarlas al blog, tus lectores merecen leerlas.

P.D. Una biografía que estaría buenísima que dirigiera sería la vida del señor Woltija.

p -

(sonrojado) Antes que nada, muchas gracias por la dedicatoria, un gran honor que hizo que se me olvidara todo lo que quería comentar del artículo... por lo pronto te digo que ojalá escribieras más de cine, porque déjame decirte que este fue un muy buen análisis, de los que rara vez se encuentran en la crítica en español.
En cuanto a la película: es excelente, y Julian Schnabel se pasó de lanza al tardarse SIETE años en hacer otra película luego de "Antes que anochezca" (basada en uno de los mejores libros que he leido en mi vida, por cierto). Su dirección es impecable, merecedora del Director's Guild que se ganó este año (lástima que cuando pasó al escenario a recoger su premio Sean Young, que estaba bien peda, se puso a gritarle cosas, interrumpió su discurso y lo obligó a bajarse del escenario todo encabronado); él y la fotografía de Janusz Kaminski son las grandes estrellas de la película. Por cierto, Mathieu Almaric fue nominado al premio César por su actuación como Bauby, pese a que apenas llega a decir una que otra palabra en toda la película.
Preguntas: ¿Qué te pareció la película en comparación con "Mar adentro"? ¿Y en comparación con la otra gran película biográfica del año pasado, "I'm not there"? ¿La biografía de qué artista te gustaría que hiciera Julián Schnabel dentro de siete años (ya van Basquiat, Reinaldo Arenas y ésta)?
Felicidades por el artículo, y gracias otra vez por la dedicatoria!

Giggles -

Martes 22 de abril 2008
2:23 p.m.
Acabo de adquirir el "Excelsior".
Leí lo de Paz, muy bueno ¿eh?
En estos momentos no puedo reproducir mi parte favorita, me parece que es en el segundo párrafo...Felicidades, usted nunca pierde la esencia.

KurtC. -

orale, me recuerda al último libro escrito por G. Papini. Espero ver la película.

Daryl -

¡Vaya! No se si era el objetivo pero hasta me he relajado con tus palabras. Yo tampoco soy afecta a este tipo de peliculas pero me ha llamado la atención el mini resumen que has dado. En alguna oportunidad que tenga trataré de conseguir esta película.
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